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martes, 27 de marzo de 2012

Shot YooSu *w*


Título: KISS, KISS
Autora: Felina
Pareja: YooSu
Género: Romance
Clasificación: NC-17
Advertencia: Lemon

*****/YooSu/*****

Yoochun no está seguro de qué fue lo que le encantó de Junsu; si fue su risa escandalosa, su personalidad juguetona o su mirada alegre… o incluso quizá fue su cuerpo; oh vamos, sería necio y deshonesto para cualquiera negar que el cuerpo del joven delfín no es tentador… sí, sí, sí, así como el de cualquiera de los cinco dioses. Bien, procuremos no distraernos pensando en la belleza de Jaejoong –la perfección hecha hombre, adonis entre adonis–, ni el abdomen de Yunho –el mismo Hércules siente envidia por él–, ni el asombroso y delgado cuerpo de ChangMin –los eruditos sueñan con su personalidad–, o la manzana de Adán de Yoochun –signo de virilidad que resalta sus sensuales facciones–… esos cinco cuerpos esculpidos con perfección que despiertan la libido de cualquiera y seducen sin la intención de haberlo.

Entonces, no nos distraigamos con eso, obviemos el sex apeal de cada uno y pretendamos describir a grandes rasgos porqué Yoochun está coladito hasta la médula por su amigo Junsu.

- u//u es vergonzoso que tengas que hablar de algo así… - el apuesto muchacho de lacios mechones negros hace acto de presencia, su rostro avergonzado sin embargo no deja de lucir atractivo, mirada profunda y esos labios gruesos que invitan al pecado… - ¿Puedes dejar de mirarme con esos ojos?... – murmura con voz ronca, ésa que desliza empero su tono avergonzado, el mismo que demanda cierto respeto y privacidad pero que lo hace lucir de una forma diferente más guapo… - mejor comienza a relatar, de cualquier modo vas a hacerlo y estar aquí es incómodo… - suspira con cierto aire derrotado y emprende la retirada, me permite divagar en la imaginación y las posibilidades de lo que llevó al YooSu a conformarse como tal.

Bien, no vamos a remontarnos tanto tiempo atrás, porque la atracción del joven Park por su compañero Kim comenzó probablemente a los pocos meses de su integración al grupo. Pero claro, se había disfrazado por la camaradería y más tarde por el llamado fanservice; una costumbre que sirvió de escudo y mandó el sentimiento a algún lugar en el inconsciente volviéndolo invisible.

Pero así como Yoochun podía disfrutar de aquellos inocentes acercamientos con Junsu bajo el pretexto del fanservice, se dieron también aquellos que dieron origen a “otras couples” que con el tiempo comenzaron a incomodarle. Despertaron en él los celos. Ésas sensaciones incómodas de molestia, tristeza, desesperación y aborrecimiento que lo impulsaron a actuar a veces sin que pudiera controlarlos dejando al descubierto su negativa a Junsu emparejado con nadie más. No se preocupó nunca sin embargo, en evitar las “couples” en las que su propio nombre estaba involucrado.

Llegó así a las confusiones entre sus sensaciones y emociones, entre la delgada línea de la amistad y la atracción. No, todavía no ha de animarse en pensar en amor, es arriesgado y hasta cierto punto, tiene miedo. Una cosa es fingir ciertos gestos que den a entender algo entre ellos, y la muy diferente, sentir real y fidedignamente ese algo por otro chico.

Aunque el chico en cuestión sea justamente Junsu.

Y no, no estamos haciendo tal señalamiento por restarle masculinidad al joven Kim, por el contrario su atractivo como chico reace en su forma de ser algo aniñada y su capacidad para derrochar sensualidad sobre el escenario.

¿Cuántas chicas –y vamos chicos, también están en libertad de admitirlo– no han sentido toda esa revolución hormonal ocasionada por solo uno de esos movimientos sexys de cadera?

Yoochun levanta la mano y se pone en primer lugar para emitir su respuesta afirmativa a tal cuestionamiento. Si nosotr@s pudiéramos echar un vistazo en los recuerdos almacenados en su cerebro, encontraríamos sin duda varias duchas de agua fría, sesiones de yoga de emergencia en plenos ensayos y una cantidad de acciones más realizadas a cualquier hora del día para controlar el calor hormonal provocado por Junsu –dejemos de lado los sueños húmedos que han llegado de una u otra forma por las noches–

Por supuesto, Junsu no es un chico tonto, es consciente de lo que provoca, y tratándose de las fans hasta lo hace a propósito; oh vamos, todo ser humano tiene que alimentar su autoestima y su ego de alguna manera; y al joven rubio platinado le encanta de sobremanera provocar los gritos histéricos de sus fans cuando mueve el cuerpo de aquí para allá con sensualidad.

- aún así, sus sonrisas siempre terminan por recordarnos que el hombre sexy no deja de ser el chico tierno que se avergüenza con facilidad… - el pelinegro aporta con gesto indiferente… y esas pupilas traicioneras que resplandecen en admiración y cariño por el delfín. Lo siento Yoochun, es inevitable notarlo, eres transparente como el agua. Suspira y opta nuevamente por el silencio, escuchando una de las tantas y tantas historias que intentan contar cómo pasó –tal vez acertada, tal vez equivocada, quizá algún día Yoochun nos diga la verdad–

Decíamos que Junsu es consciente del efecto hormonal que produce su cuerpo. También reconoce –aunque todavía con vergüenza– el encanto de su voz privilegiada y los suspiros como las lágrimas que arranca. Pero en toda aquella conciencia, Junsu todavía no se percata de las miradas ni las sonrisas ni el deseo matizado en las sutiles acciones de Yoochun. Ahí es donde recae su inocencia.

¿Quieres saber más? ¿Si es que Yoochun ha conseguido sincerarse y robar por lo menos un beso de aquellos carnosos labios rosados? O quizá… descubrir que en la atracción por el cuerpo del delfín se esconde un profundo amor que le lleve a convertirse en ese ratón pervertido que enamorado hasta los huesos no duda en ser también algo romántico y juguetón.



*****/YooSu/*****

Si lo pensaba y miraba atrás era hasta deprimente darse cuenta de la cantidad de años que lleva atraído por su amigo, pareciendo siempre ese bobo enamorado –que por supuesto se niega en aceptar que es para tanto– que en más de una ocasión sonríe cariñoso, juega demasiado confiado y con aquella misma confianza roza partes del cuerpo de ese delfín que entre risas estridentes o sonrisas avergonzadas se deja hacer sin oponer la mínima resistencia.

Entonces, si parece que recibe todas las señales de luz verde para que se anime a ir por más, por qué Park Yoochun no se ha atrevido siquiera a hacer alguna insinuación por encima del compañerismo. Oh sí, la delgada línea antes mencionada. ¿Cuánto podría sin embargo soportar cuando cada vez Junsu se vuelve más provocativo dejando atrás el aura infantil por una más sugerente?

No demasiado, podemos jurarlo.

- u////ú por qué haces ese tipo de juramentos… - intenta indagar pero solo le dedico una sonrisa. La mente podrá ser fuerte, poderosa cuando así lo desea, pero cuando aquella parte inconsciente de deseos reprimidos se une a la prontitud del cuerpo por satisfacer sus propias necesidades, mi estimado Yoochun, no hay demasiado que consigas hacer. Solo espero que no lo eches a perder y termines convirtiéndote en el babo que los seme son por excelencia y condición. Suspiras y nuevamente te retiras con gesto resignado, con las razones no puedes debatir y temes que tu mente últimamente va en bastante acuerdo con tu cuerpo.

Te traicionan los pensamientos ardientes en torno a un Junsu desnudo contra tu cuerpo compartiendo tu calor, jadeando descontrolado, entregado al placer que sabes puedes proporcionarle. ¡Y Dios! Ni siquiera te preocupa –ciertamente que no te has detenido demasiado a meditarlo– el hecho de que ambos sean hombres o lo que pueda venir después si decides establecer algún tipo de relación con él, solo quieres tomarlo como tuyo, como sientes que debe de ser. Sientes de nuevo esa punzada en el bajo vientre, te enciendes de solo pensarlo, imaginar se ha vuelto cada vez más sencillo.

Lo quieres todo, absolutamente todo para ti.
Junsu se cuela en tus pensamientos con la agilidad con que el viento encuentra camino por la mínima rendija entre rocas y montañas, entre frondosos ramajes y tupidos bosques. Ok, dejemos de pensar con cierto aire poético, Yoochun no tiene tiempo para el romanticismo cuando su cuerpo ha elevado la temperatura y su amiguito entre sus piernas ha despertado ansioso de acción.

Maldice por lo bajo y busca algún espacio donde poder ocultarse para calmar la ansiedad de que es víctima su cuerpo…

- Yoochun ah~ - pero es tarde cuando su amigo le llama todo sonrisas y se para frente a él con aquella mirada infantil que le hace sentir otra punzada en el bajo vientre. Si Junsu no tuviera su edad él definitivamente quedaría como un auténtico pedófilo excitándose así con tremendo ángel. No es su culpa que el mencionado angelito tenga la sensualidad de un diablo que fácil lo arrastra al pecado y la lujuria… - necesito tu ayuda… - le brilla la mirada y la forma en que coloca sus manos para “suplicar” su ayuda le desarma por completo… pero el problema ahí abajo continúa…

- en… - carraspea y se patea mentalmente al haberse escuchado la voz algo más ronca de lo habitual… - en qué necesitas ayuda…

- para el musical de Elisabeth, hay una escena en la que Tod roba el alma de Rudolph, y lo hace besándole… - Junsu explica sin mayor preocupación, el tema para él ciertamente podía resultar vergonzoso, pero ante todo un acto profesional, no emocional… - bueno, no besándole literalmente hablando… - susurró cayendo finalmente en esa aura de ángel avergonzado cuyas mejillas se ruborizan y le hacen quedar como el chico tierno que es… lo siento Junsu, es tu estigma y te queda más que perfecto, no luches demasiado contra él, pero tampoco nos oponemos a que nos muestres también esa faceta tuya tan seductora sobre el escenario.

- ¿tu boca y la suya se encuentran? – el pelinegro cuestiona sintiendo ese ardor en la boca del estómago que, oh sí, se llama celos.

Junsu asiente mordiéndose inconscientemente el labio inferior, cuando ensayaba sus líneas no parecía tan difícil; pensar en pedirle algo de ayuda a Yoochun fue algo inmediato… tenerle enfrente le comenzaba a poner nervioso. Porque así como Junsu no es un chico tonto, tampoco es ciego, él nota perfectamente el atractivo de su amigo. Solo que la más de las veces no le presta demasiada atención porque es casi como algo natural mirarle, convivir con él, abrazarle, sujetar su mano o tontear por darle algo de ese fanservice YooSu instaurado hace años entre las fans.

Entonces, por qué venía a ponerse tan nervioso precisamente en ese instante. Veamos, ¿tal vez porque estaba a punto de pedirle que actuara como Rudolph para que él pudiera ensayar el beso no beso que corresponde a la succión de su alma? Ok, algo en ese juego de palabras sonaba extraño y le provocaba calor, tal vez que beso, succión y Yoochun en la misma acción tenían que ver.

¿Por qué le pasan ese tipo de cosas a él en aquel momento?

- ¿Cómo se supone que te ayude, Junsu ah?... – se le seca la garganta y le hormiguean las manos. Una parte de él está celoso, pero… la otra, la más animada en aquel instante está ansiosa… ¡podría ser que besara a Junsu! Y sin que tuviera que robarle el beso, ni pedírselo directamente…

- ¿Eh? Esto… pues… ahm… - tartamudea y se mueve nervioso… se sonroja y murmura algo entre labios pero el pelinegro realmente no le escucha ni entiende siquiera un balbuceo…

- No… no logré escuchar nada, Susu ah… - y sale aquel mote cariñoso que solo usa en sus sueños (ajá, de esos llenos de ternura que ocasionalmente también se cuelan en sus pensamientos oníricos), siente sus mejillas ligeramente calientes y advierte el tenue rubor que se apodera de ellas… pero todavía crece más el sonrojo del rubio platinado y eso le alegra el corazón por alguna razón… casi se siente poderoso, con algún tipo de poder sobre Junsu y sus sonrojos, su aura nerviosa y la mirada evasiva tan propia de la timidez… 

- dije… que… me permitas besarte >3< - suelta por fin con la voz algo más fuerte de lo que hubiera querido… se sonroja hasta la raíz de sus rubios mechones y de pronto solo puede abanicarse con sus propias manos tratando de luchar contra el repentino sofoco en la sala del departamento compartido.

Oh sí, su máximo deseo estaba a punto de hacerse realidad. Porque por supuesto ¡Yoochun no iba a negarse!





*****/YooSu/*****

En realidad las cosas no estaban resultando como ninguno de los dos hubiera pensado. Junsu y Yoochun estaban demasiado nerviosos para siquiera tratar de llevar a buen término aquella escena en la que “La Muerte” succiona el alma de Rudolph. Aún cuando el pelinegro estuviera ahí de rodillas tratando de conseguir esa sensación de angustia y desesperación –o lo que fuese que el personaje interpretara– no podía concentrarse demasiado cuando el rubio lleva las mejillas sonrosadas y su mirada chocolatosa le inspira más bien ternura y no miedo o temor alguno. ¿Cómo debería actuar ante Tod?

- Yoochun ah… - el rubio susurra y se inclina suavemente, tal vez demasiado lento como para estar realmente metido en el papel de Tod.

Es que había ahí algo completamente diferente. No quería “succionar” su alma… moría por besarle, porque de pronto esa boca sexy era demasiado tentadora como para ignorarle. Esos labios gruesos le pedían a gritos ser probados y él –recordemos que no es ningún chico tonto, solo algo despistado (o inocente, el término que mejor les acomode)– se sentía demasiado atraído por esa repentina sumisión del pelinegro, casi como si en verdad estuviera entregado a sus deseos, a su voluntad, al destino que él quisiera darle a su vida.

La mano de Junsu se deslizó del cuello a la nuca, sus dedos se enredaron en algunos mechones negros tirando suavemente de ellos “aprisionando” a Yoochun, tiró hacia atrás de modo que el rostro del pelinegro quedó a su merced. Ojos azabaches del color de la noche sin luna, oscuras pupilas que seducen sus sentidos y le instan a acercarse, a caer en la tentación, pecar en la oscuridad de lo desconocido. Se inclina demasiado despacio, el tiempo ha perdido significado para ambos. A Yoochun no le importa, el corazón le palpita desbocado contra el pecho, la imagen que se le ofrece es exquisitamente bella, el rostro ruborizado de un Junsu seguro que entrecerrando los ojos se perfila hacia su boca le hipnotiza como no tenía idea que podría sucederle.

Y se encuentran. Sus bocas hacen contacto en el más sublime de los roces; tiemblan y es la placentera sensación de un sueño hecho realidad el que se apodera de todo en ellos. No es suficiente, necesitan más que ese inocente beso efímero producto de un roce. Es Yoochun quien da el siguiente paso, se incorpora sin despegarse de esos rosados labios adictivos, rodea la cintura de Junsu y le atrapa contra su cuerpo, demanda de su boca un beso profundo, su lengua recorre el desconocido interior con avidez, memoriza cada recoveco y tiene la osadía de hacerlo de nuevo solo por si omitió algún espacio de esa dulce cavidad.

El rubio jadea y la respiración se le altera producto de ese par de besos que se han robado más que su aliento, parte de la cordura. No se anima en abrir los ojos, un poco por vergüenza otro tanto porque…

- Perfecto… - susurra con las mejillas a tope de carmesí, sonríe y se relame inconscientemente los labios, está ahí el sabor tan único de la boca del pelinegro. Ése sabor que no conocía, pero que ahora podría reconocer entre millones de sabores si fuese necesario.

- Tú eres perfecto, Junsu ah… - el pelinegro se anima en decir. Haberle besado y haber sido correspondido con intensidad le da la suficiente confianza para abrir su corazón… oh, es verdad, no se trata del corazón, sino de esa atracción irreverente que perturba sus sentidos. Por supuesto, es eso, cómo hemos podido pasarlo por alto.

El rubio sonríe entre avergonzado y halagado, le hormiguean las manos y se siente sofocado. Tener a Yoochun tan pegado a su cuerpo estaba alterando de sobremanera todo en él. Y de pronto se pregunta cómo es que han terminado en aquella situación. Iban a ensayar una escena de su musical por estrenar y a cambio había ganado besos de Park Yoochun, el chico más atractivo del mundo.

- ohmygod… - susurra de corrido cubriéndose el rostro con vergüenza y también para contener esa repentina emoción que le corre de pies a cabeza. No lo había pensado de esa manera, pero una vez que lo hizo. ¡Sonaba tan sexy el asunto! Se sonrojó como colegial y el corazón aumentó sus latidos a mil por hora. O alguna velocidad parecida, cómo demonios iba a saber con exactitud, además, no es el punto importante aquí, gracias… - ¡Besé a Chunnie!... – chilla contra sus propias manos y casi da de saltos en su lugar. Si bien su exclamación no fue el grito que seguro quería dar, el sonido amortiguado por sus manos había sido lo suficientemente claro… y cómico para el pelinegro, quien ríe por lo bajo sintiéndose algo más seguro y hasta se le infla el ego.

- puedo hacer más que besarte, Su… - susurra con voz ronca una vez se ha acercado al oído del rubio, le siente temblar y ve cómo se descubre el rostro en automático para mirarle entre desconcertado y emocionado… - si quieres…

Junsu se muerde el labio inferior y es él quien se anima esa vez en besarle. Es un beso tímido, pero lo más lindo que Yoochun podrá recordar por el resto de su vida. La forma en que los labios del rubio se mueven contra los suyos con algo de inexperiencia le vuelven loco, la lengua que se cuela entre sus labios se encuentra con la suya e inicia una danza suave. Pero Yoochun no puede evitarlo, aumenta la intensidad del beso y pronto su lengua toca la garganta de Junsu, quien sofocado entre tanta pasión maldice al pelinegro por parecer tan jodidamente versado en las artes del besar y dejarle como un chiquillo inexperto. Inexperto sí es, no hay modo de rebatir eso, pero… ¡Se niega a quedar como un chiquillo!

Con aquel pensamiento rebelde rondándole en la cabeza, el rubio consigue imprimirle algo más de fogosidad al beso cuando sube sus manos al cuello del pelinegro rodeándole y jalándole más contra su cuerpo, agitando sus caderas de un modo morbosamente lujurioso como para que los jadeos no escaparan de la garganta de ambos chicos muriendo apenas en medio de ése y los besos que le siguieron por minutos hasta que todo quedó bajo el dominio del calor y las hormonas. ¿Resultado? Manos inquietas vagando sin pudor por el cuerpo del otro.

¿Y qué si van rápido? Vamos a dejar que fluyan las cosas entre ellos y admirar una muestra de pasión que viene, aunque aún no esté dicho, de un sentimiento latente que les palpita en el corazón.

Yoochun le empuja contra un mueble… ¿Cuándo demonios habían terminado en la habitación del rubio? Oh, no importa de momento, no cuando le tiene contra la cómoda y Junsu se empeña en deshacerse de su camiseta tironeando de ella casi con desesperación; oh sí, el tierno delfín estaba convertido en un gato en celo. Y le encanta. Sentirle así de alterado, saber que la mitad de los besos han sido iniciados por el rubio, que así como sus manos han osado tocar con cierto descaro el cuerpo perfecto del delfín, las de éste se han atrevido en tocarle también; en provocarle, rozarle ahí donde su anatomía pierde totalmente el control y su virilidad se irgue con orgullo.

- debieras ayudar Chun… - gimotea con un lindo puchero mientras desliza finalmente la prenda superior del pelinegro y admira su torso. No es que sea la primera vez que le ve desnudo de aquella parte de su cuerpo… es que es la primera vez que siente tanto calor y deseos de tocar, de recorrerle con parsimonia y memorizar cada línea en sus músculos… - eres tan atractivo… - susurra embelesado mientras sus dedos recorren la línea media del pecho y producen involuntariamente que los pezones del pelinegro se endurezcan con solo aquel roce… - se ven… como postrecitos… - el rubio lanza una risita y antes de que el pelinegro procese del todo la información, la lengua de Junsu lame uno de sus pezones arrancándole de esos jadeos que esperó obtener primero del rubio.

- Su mhh… no… seas tramposo… - jadea a ojos cerrados sin oponerse al entretenimiento que su amigo ha encontrado lamiendo con tal tranquilidad su anatomía… - también quiero… - murmura con voz ronca al tiempo que atrae el rostro del rubio besándole con renovada ansiedad.

Inician un duelo del que luego de varios besos apasionados Yoochun sale victorioso pues es su turno de admirar al desnudo a Junsu. Completamente desnudo, y jura que casi tiene hemorragia nasal ante tan escultural perspectiva… y no, tampoco es la primera vez que le ve desnudo –antes por casualidades de la vida le ha llegado a ver así, no es que él se las ingeniase para echar alguna mirada, no por supuesto que no (y él espera que creamos verazmente sus afirmaciones)–

- no me mires así, Chun… - susurra avergonzado e inconscientemente se cubre el frente y baja la mirada con el rostro colorado.

- no te cubras… - pide casi con súplica mientras se acerca y toma las manos del rubio entre las suyas llevándolas a sus manos para besar los nudillos… - estás realmente guapo, sabes. Es fácil enamorarse de ti, Junsu ah… - y no, repito ¡No! Es que él esté comenzando a expresar sentimientos, claro que no, ni que Yoochun sintiera algo parecido al amor por su amigo.

- ¿e…enam…enamorarse?... – tartamudea sintiéndose así algo más emocionado y avergonzado, sonríe y se relaja casi por arte de magia ante aquella palabra. Por alguna razón le ilusiona enamorar a Yoochun.

El pelinegro asiente como autómata, una parte de su cerebro, la más diminuta está atento a sus propias palabras, pero el resto, la mayor, está concentradísimo en admirar, memorizar y… recorrer con gula lujuriosa el cuerpo del delfín. Y sucede.

- nhh Chun… ahh… es… vergonzoso ahh… - jadea entre sonrojos y temblorcitos mientras el pelinegro bombea su erección y besa su cuello. Se siente como si fueran ligas mayores o algo así… - ¡Chun! – su espalda se arquea y su entrepierna se inyecta otro poco de sangre producto del nivel de excitación alcanzado gracias a las caricias del pelinegro.

Yoochun sonríe complacido, le guía a la cama y le empuja contra el colchón yendo inmediatamente con él acomodándose entre sus piernas y sobre su cuerpo. Toma una pierna del rubio y la eleva al mismo tiempo que la separa un poco más, la vista es exquisita y sexy, ver a Junsu alterado con la respiración intermitente, el rostro sonrojado y la piel sudada es la más hermosa de las imágenes.

- Tócame, Su… - susurra con sensualidad habiéndose inclinado sobre su cuerpo hasta alcanzar el oído del rubio y lamer la línea del cuello que lleva hasta ahí…

Junsu responde con la poca capacidad para coordinar que le queda, sus manos se mueven entre ambos cuerpos hasta encontrar la erección de Yoochun. Le arranca un gemido al rodear su extensión y luego sonríe ante el concierto que le sigue. Nunca ha hecho algo así, pero supone –acertadamente– que no debe de ser tan diferente a tocarse a sí mismo. Oh bien, se corrige a sí mismo, tocar a Yoochun es mucho mejor, sentir ese trozo de carne caliente y duro entre sus manos se siente infinitamente mejor, es morboso y sexy y… algo en su cerebro está a punto de colapsar.

- ¿Te…nhh gusta, Susu mhh?... – el pelinegro le cuestiona entre jadeos y gemidos nada disimulados, de hecho gime con toda la intención de notar esos espasmos sacudir el cuerpo bajo el suyo.

- Me gusta Chun… - responde con una sonrisa y eleva el rostro hasta alcanzar el cuello del pelinegro, lame la sudorosa piel y besa la manzana de Adán… - ¿Me dejas probar?... – canturrea con tono sexy y Yoochun siente una de esas conocidas punzadas en el bajo vientre que le excita de sobremanera.

- hazlo… - gime con voz ronca y se deja hacer cuando el rubio le tumba dejándole de espaldas al colchón. A su completa merced nuevamente, como antes cuando pretendía succionar su alma… - ¡oh god!... – gime alto cuando siente los labios del rubio posarse sobre la punta de su erección abriéndose para dar paso a esa lengua tibia, rugosa y húmeda que resbala contra su extensión al tiempo que los labios se deslizan hacia abajo y su falo se pierde dentro de aquella boquita dulce.

¿Había imaginado alguna vez practicarle sexo oral a Yoochun? No, sinceramente no. Su nivel de inocencia si había estado sobre esos niveles. A lo sumo se había imaginado besarle, pero nunca llegar tan lejos. Y, no se arrepiente en absoluto.

Los gemidos inundaron la habitación cuando Yoochun decidió que no era justo ser el único en disfrutar y cambió la postura por aquella en la que Junsu recibe al mismo tiempo sus atenciones. Por supuesto que quería más, mucho más que masturbarle, saborear el agridulce sabor de su presemen.

Deseaba tomarle, hacerle el amor.

Pero justo en ese momento en el que tal pensamiento ataca su mente le viene el titubeo y el nerviosismo. ¿Junsu le dejaría? Porque vamos, tocarse así es casi algo natural; pero hacerle suyo… eso sabe que dolerá. Y por cursi que suene, no quiere lastimarle de ninguna manera.

- ¿Yoochun ah?... – el rubio lo llama moviéndose de su sitio, girando sobre su eje hasta quedar nuevamente frente al pelinegro. Es que hacía rato que se había detenido, que las caricias habían parado y la calidez de la boca de su amigo había abandonado su entrepierna… - ¿Quieres parar?... – cuestiona casi con miedo… presiente que le dolerá recibir una respuesta afirmativa…

- Por el contrario, Su… - sonríe y acaricia una de las tibias mejillas con cariño… - quiero hacerte el amor… - sincera contra su propia voluntad y nota el sonrojo expandirse de nuevo por el rostro del delfín…

- entonces… hazlo… hazme el amor, Chunnie… - sonríe enamorado. Porque oh sí, él no tiene reparo en admitir que eso que siente y la prontitud con que desea acceder a experimentar algo tan íntimo y especial con el pelinegro es porque ese sentimiento que siempre consideró solo como amistad y un gran cariño, se trataba de aquello mucho más profundo llamado amor.

- No quiero lastimarte…

- No lo harás…

- Aunque no quiera Junsu; si lo hago, te lastimaré…

- Eso será porque es la primera vez… y yo… Chun yo quiero tener mi primera vez contigo, solo contigo… - se inclina de nuevo en busca de aquellos labios perfectos que le brindan con cada beso la confianza y la seguridad de que, aunque así lo parece, aquello es más que sexo y calentura.

Yoochun sucumbe de nuevo. Y aunque un poco tembloroso y preocupado, consigue su deseo. Porque minutos más tarde es su cuerpo el que va y viene constantemente contra el de Junsu, su erección penetra con ritmo pausado la intimidad del rubio, danzan sus caderas y calla con sus besos dulces los gemidos incómodos que escapan de labios del delfín. ¡Dios, le hace el amor! Le hace suyo, le toma y le entrega promesas silenciosas con aquel acto carnal que vinculado está por el alma.

- ahh Chun… mhh… más… - cuando aquella petición llega el pelinegro comprende que el dolor de la preparación y la unión ha sido superada,

Junsu se aferra a la espalda de Yoochun y entierra sus dedos en los omóplatos cuando el pelinegro golpea un punto en su interior que dispara miles de ondas de placer que sacuden su cuerpo y provocan sus propios movimientos cuando son sus caderas las que buscan el ritmo perfecto en aquel vaivén del acople ideal. Aumentan el ritmo, se dejan arrastrar por el frenesí y sus cuerpos se mueven uno contra otro en busca de mayor contacto, de la fusión ansiada del éxtasis. Caen los besos esporádicos, les sofoca el calor, se tambalean los sentidos… lo sienten cerca, demasiado pronto a decir verdad, quisieran alargar el momento pero al mismo tiempo es imposible contenerse, es demasiada la sensación exquisita de gozo como para frenar o disminuir el ritmo. Lo alcanzan, el orgasmo les atrapa casi tomándolos por sorpresa en aquella estocada profunda y temblorosa en la que Yoochun derrama su semen en el interior de ése Junsu que se abraza con fuerza a su cuerpo expulsando su semilla entre sus cuerpos.

- no te muevas… - gimotea cuando el pelinegro hace el amago de salir de su interior… - duele… - susurra avergonzado y sus palabras alarman al pelinegro, por lo que aunque no lo quiera, sale de su interior con cuidado apurándose en observar su intimidad… - no mires, me da vergüenza Chun…

- Lo siento baby… - ¡oh yeah! Celebremos con bombo y platillo el que finalmente nuestro ratón pervert le hable por aquel mote cariñoso como coqueto… - te lastimé, lo siento mucho Junsu ah… - se muerde el labio inferior sin atreverse a tocarle más con temor de lastimarle un poco más, sube de nuevo y le mima acariciándole las mejillas y regalándole besos cortos… - voy a… voy a investigar, debe haber algo que te unte o… algo que tomes… no sé, lo siento…

- No te preocupes Chun… ha sido mucho más lo que he disfrutado… - sonríe sumamente avergonzado y recurre de nuevo a la técnica de ocultar su rostro con sus manos… - ¡hice el amor con Chunnie!... – chilla de nuevo con voz emocionada… y atrapa finalmente el corazón de ese ratón que le cobija entre sus brazos besando sus manos hasta conseguir que las aparte para poder besarle a él…

- Sabes que, has hecho más que succionar mi alma, robarte mi corazón XiahTod… - sonríe entre divertido y cariñoso… le alegra de sobremanera tenerle ahí, se siente incluso irreal, como un sueño…

- ¿Para siempre, Chunnie?... – cuestiona con ojos soñadores, ampliando la sonrisa cuando el pelinegro asiente y topa de nuevo sus labios con los de él regalándole otro de esos besos tiernos, dulces, hermosos… - entonces, te regalo el mío Yoochun ah…

- ¿lo guardamos en una cajita de cristal junto al mío? Para que estén juntos para siempre, Junsu ah; latiendo al unísono… - Yoochun propone en la más romántica de sus declaraciones de amor. Junsu asiente y sellan aquella promesa con un beso mientras sus cuerpos se amoldan de nuevo buscando acurrucarse el uno contra el otro y no perder ni un poco de ese calor tan especial que emanan sus cuerpos.


Porque tal vez, y solo tal vez; ésta no sea la historia exacta del amor iniciado entre Junsu y Yoochun, y uno de estos días se nos cuente otra versión. La verdad es que no importa conocer la puritita verdad, es un hecho que el amor está en el aire y flota perdiz entre los dos.


**FIN**

14 comentarios:

  1. AAAAAAAAAAAAAAAWWWWWWWWWWWWWWWWWW♥♥♥♥♥
    Me pasé toda la noche divagando en como podría terminar esta historia, y fue perfectaaa♥♥
    He amado como Junsu es una ternurita de persona y anda dando brinquitos y chillidos de emoción♥ Juro que me ha dado un ataque cada vez que se cubria su carita y exclamaba sus logros con el ratoncito pervertido♥
    Y hablando de él, es un tonto coladito hasta la médula por el delfín♥ Chunnie, sabemos que te MUERES por él♥
    Y todo estuvo tan lindo y tierno que HAKFGAKGKDFGAKSGAGAFSLAJSDGS LO AMÉ♥
    Muchisimas gracias Feli preciosaa :D ♥

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  2. bueno solo me faltaba leer la ultima parte... pero aaaaaiiii q lindooo ... el yoosu siempre es tan mosho en vrdd ^^ staban tan nerviosos y mira como terminan d felices y melositos... no ps me mataron las lineas del penultimo parrafo...q cosa pa tierna d guardar sus corazones en una cajita ^^
    gracias x terminar sta historia Feli ^^

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  3. Que hermosoooooooooooooooooooooooo!!!! *o* me encantoo asi todo tierno & besho (?!!!
    muchas gracias por el shot!!! ^^ <3

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  4. mil gracias por tan lindo fic, me encanta como logras expresar ese amor que existe entre junsu y yoochun, me puedo imaginar cada cosa que pasa.

    gracias por compartirlo

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  5. Ohhh feliiii!!!!!

    Gracias por el shot!!! En verdad me encanto!!! ahora no odre eviar pensar en este fic cada ez que vea junsu en su papel de XiahTod!!!!

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  6. djshdkazjdsh Yoosu!!! *w*
    aw me encantó
    sabes? ayer intenté leer el shot y no pude xD
    no entendí la primera parte y me dormi ya en la segunda
    y ahora que lo leo quedé toda babosa!
    Tod *w* chunnie aww este principe heredero realmente está enamorado de la muerte *w*
    de ese sexy "muerte" con sonrisa angelical *w*
    como no entender a Cheonnie *---* ♥


    GRACIAS AMO EL YOOOOOSUUU GRACIAS GRACIAS! ♥

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  7. Ohh dios feli...las ultimas palabras me dieron tanta confianza..gracias gracias...muy buen trabajo...wiii

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  8. Solo el Yoosu puede Inspirar tanta Ternura y pasion a la vez >w<
    aunque bien sabemos que Junsu de inocente solo tiene la carita ¬3¬
    todo lo que hace es intencional y asi como no quiere que sus fans
    y obviamente el raton botemos la baba por él?

    Nadie nos puede negar que ve a cupido volar por el lado de esos dos *--*

    Gracias por el fic~...solo feli sabe como hacernos morir y revivir con sus fics <3

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  9. Me encanto el shot, lo mejor fue leerlo mientras escuchaba canciones de ellos, enserio en mi cabeza me fui imaginando todo lo que describías fue tan hermoso es que el Yoosu es capaz de dibujarme una sonrisa de oreja a oreja, gracias por tan hermoso shot.

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  10. te lo juro quedo hermoso...siempre queleo tus fic pongo canciones de ellos y flipo graciassssssssssss como siempre genial

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  11. waaaaaaaa tan lindos! el yoosu es puro amor y es verdad q no sabemos cual es la verdadera historia, pero deq se aman se aman! estuvo muy lindo el shot gracias.

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  12. quedo demasiado genial tod le robo todo a yoochun!
    son amorrrrr <3

    me estoy dando un maraton de fic!

    javi

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  13. valla excusa para robarle un beso a chunie y algo mas jejejeje, me encanto ese momento de sumision de yoochun ante tod, muy romantico como me encanta nunca me cansare de leer tus fic :D

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  14. felicidades,estuvo genial, yo soy fan acerrima del yoosu, no admito otra pareja fuera de esta, para mi no existe ninguna otra pareja en el mundo del kpop, saben por que? por que esta es la mas real que he visto!!sera por que se les nota tan natural,aparte que ambos son arrebatadoramente guapos!sera por sus voces tan dispares, ambos tienen una personalidad tan atrayente,sus fisicos son atrayentes, encima tienen talento artistico sin igual,son perfectos!! amo el yoosu!!!!gracias por escribir!!

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”No me quejo si alguien que ha leído el libro lo encuentra aburrido, absurdo o despreciable, ya que yo tengo una opinión similar sobre sus comentarios.”
J.R.R. Tolkien